La ley SOPA está dando mucho que hablar. El viernes el congreso
estadounidense anunciaba la congelación de la misma hasta encontrar
consenso, en la medida que la red ardía en críticas y los gigantes TIC
más influyentes mostraban su oposición a la norma.
Y es que no valen medias tintas; o se está a favor o se está en contra. El asunto ha adquirido otra dimensión y es ya una cuestión prácticamente bipartidista;
a la contundencia republicana que pide el bloqueo de sites infractores,
se une la prudencia de los demócratas que pedía paralizar el debate
como intento de aproximación a la industria de Internet, que se opone radicalmente.
Rupert Murdoch se ha unido recientemente al mundo en 140 caracteres.
Su estreno fue sonado, y apenas días después ya ha publicado varios
mensajes que han suscitado polémica. El magnate ha acusado a Obama de apoyar la piratería, después de que algunos asesores del presidente criticaran algunos aspectos de la controvertida ley SOPA.
“Obama se une a los patrones de Silicon Valley que amenazan con la piratería y con el robo a los creadores de programas”, ha publicado.
Pero las críticas de Murdoch no han ido dirigidas sólo a la Casa
Blanca, también han apuntado a Mountain View. Así, considera que Google es el líder de la piratería y que obtiene beneficios gracias a la publicidad que envuelve enlaces que ofrecen la descarga gratuita de contenido.
Y Google no ha tardado en contestar. El gigante de las búsquedas ha tachado las acusaciones de Murdoch de “disparate” y ha querido recordar que eliminó de sus resultados más de cinco millones de sitios por infringir reglas contra la piratería.
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