El Congreso estadounidense ha decidido aplazar la fecha de votación
de las leyes SOPA/PIPA atendiendo a la gran oposición que han generado
sobre todo en la red.
El pueblo ha hablado. Y ha mostrado su oposición en masa a la propuesta de ley SOPA/PIPA. Los recientes acontecimientos relacionados con el cierre de Megaupload han alterado, más si cabe, los ánimos.
Ante esta movilización, los políticos estadounidenses han tomado nota.
Conscientes de la importancia de la decisión (su aprobación serviría de
modelo para el resto de países) y de la necesidad de crear una norma
que satisfaga a todas las partes sin dañar derechos fundamentales, han decidido aplazar la votación.
¿Hasta cuándo? Hasta que las aguas vuelvan a su cauce y encuentren la fórmula adecuada. “Está claro que tenemos que revisar el enfoque sobre la manera de abordar el problema”, ha admitido un representante político.
La huelga en internet con apagones en servicios como Wikipedia y muestras de rechazo a la norma por parte de actores como Google o Facebook (a través de su CEO, Mark Zuckerberg), han surtido efecto.
En total fueron 75.000 las páginas webs que apagaron durante 24 horas como muestra de su oposición a la ley SOPA, que consideran una nueva forma de censura en la red.
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